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Tres malos hábitos a evitar con las fotos en las redes sociales. O aplicando el sentido común

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Llegan las vacaciones, uno se relaja y le apetece compartir con los demás lo bien que se lo está pasando con los colegas en Ibiza, lo paradisiaca que es esa playita en el Adriático o lo bien que se lo están pasando los niños en la piscina… y entonces… ¡¡¡zas!!! Foto p’al Facebook.

Ya sea por compartir nuestras alegrías, para fardar de vacaciones o para que Peláez, el de contabilidad se muera de envidia, hay que tener mucho ojo con las fotos que publicamos en las redes sociales ya que algo que en principio es muy bueno, si no tenemos cuidado puede traernos más de un quebradero de cabeza…

Por eso me gustaría exponeros tres malos hábitos que solemos tener con las fotos en las redes sociales.

 

Fotos de fiesta salvaje

Una buena fiesta en la playa o en esa discoteca de Ibiza es algo que a todos nos gusta, y sobre todo contarlo, pero esas fotos que en su momento han sido muy divertidas, con gran presencia de alcohol y que hemos subido a Facebook, en Febrero cuando vayamos a una entrevista de trabajo, jugarán en nuestra contra.

Porque cada vez son más, si no el 100%, los entrevistadores que una vez que tienen una selección reducida de candidatos “investigan” en las redes sociales, y 44 fotos en las que apareces más contento de lo aconsejable no van a dar una buena imagen de ti, por muy trajeado que hayas ido a la entrevista.

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No pasará nada porque en una red social aparezcas en alguna foto de la boda de tu prima, un poco más alegre que en la oficina, pero si en tus fotos aparecen más cubatas que personas, lo llevas claro.

 

Fotos de las vacaciones

Esa foto que te acabas de hacer de los pies en una playa, que no es muy original, y lo sabes, pero que te apetece compartir con todo el mundo para que sepan lo bien que estás aunque “ya sólo te queden tres días”… puede ser tu perdición, o más bien la perdición de tus cosas de valor… porque no hay nada mejor para un ladrón que saber qué está haciendo su víctima, dónde está y ¡¡¡cuándo no está!!!… Así que ojo, no es malo poner fotos de las vacaciones, ni de dónde se está o ha estado, pero por favor… no se lo pongáis fácil a los cacos que ya tienen ellos sus propios métodos.

 

Fotos de los niños en la piscina

Admitámoslo, nuestro hijo/a es el mejor del mundo, el que mejor bucea, el que mejor salta del trampolín, el más guapo del mundo, y el que mejor se cae de la bici y queremos que todos lo vean y nos lo digan… sí, la familia, nuestros amigos, los compañeros de trabajo, los pederastas…

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No es una cuestión de crear alarma social, sólo de sentido común. Si cuando les hacen una foto de la clase en la excursión de fin de curso exigimos que nos pidan autorización, y si no, pixelar las caras de los menores… ¿por qué ofrecemos fotos de nuestros hijos a cascoporro en las redes sociales?

 

Seguro que estáis pensando…

“¡¡¡Para, para para majete!!! Que las fotos que yo pongo sólo las pueden ver mis amigos”…

Sí, la privacidad… pongamos por ejemplo Facebook, ponemos a las fotos el nivel de privacidad “Mis amigos”, es decir, que sólo lo puedan ver quienes yo tengo como amigos en Facebook. ¿Y todos esos amigos que tienes agregados en Facebook, algunos de ellos hace más de 10 años que no hablas con ellos, sabes cómo son? ¿Y qué le impide a uno de esos amigos tuyos coger (con la mejor intención del mundo) esa foto y compartirla con quien sus amigos de Facebook? ¿O es que todos sabemos cómo acotar dentro de los amigos exactamente las personas que pueden ver esas fotos personalizando la privacidad?

No quiero asustar, ni decir que no compartamos fotos, ni mucho menos, yo lo hago, mola un montón y es algo muy bueno, simplemente en las redes sociales, como en la vida, mucho sentido común

 

No me seas rata, ¡¡¡comparte!!!

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